Iglesia Bautista Reformada del Pacto de Gracia

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Boletín del día 3/2/2011

El proceso de recupe­ración del salmista no finalizó con su entrada al santuario Ese paso fue vital, pero no fue suficiente. El salmista fue al santuario de Dios y esto puso su modo de pensar en un ambiente pro­picio, pero siguió más adelante. ¿Qué le sucedió en el santuario? Nos dice: "Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí. Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos".

La primera palabra que debemos tratar es "comprendí". Tenemos aquí otro de los más grandes fundamentos de nuestra fe que puede ser fácilmente olvidado. Lo que encontramos en el santuario de Dios no es solamente una influencia general, no es meramente un ambiente propicio. Cuando este hombre fue al santuario de Dios, le fue dado entendimiento. No sólo se sintió mejor; su pensamiento fue puesto en orden. No dejó de lado su problema por un tiempo, sino que encontró la solución.

 

Desearía exponer esto clara y sencillamente pues es un punto muy importante. La religión no debería actuar en nosotros como las drogas. Hay personas en cuyos casos la religión actúa como tal. Podía parecer terrible decir esto, pero si he de ser honesto, tengo que decirlo. Con frecuencia, quizá con mucha frecuencia, hay un justificativo para decir que la religión no es más que "el opio del pueblo". Para muchas personas es estar dopado y nada más, y sólo piensan que la casa de Dios es un lugar donde pueden olvidar por un momento sus problemas. Es por esta razón que demuestran interés en el aspecto estético: un lindo ritual en un hermoso ambiente. No les interesa la exposición de la Verdad; de ahí su preferencia por sermones cortos. Solamente se interesan en un efecto sedante general, y mientras están en el culto se olvidan de sus problemas. Dicen: "¡Qué lindo! ¡Qué hermoso!" Esta no es la religión de la Biblia. "Comprendí el fin de ellos". Lo que le pasó al salmista, no fue sencillamente ir al Templo —a la iglesia, por decirlo así— a escuchar una hermosa música ejecutada en órgano, o contemplar los "vitraux" o ver la hermosa iluminación y luego gradualmente sentirse un poco mejor y por el momento olvidar sus penas. No fue algo racional —"comprendí el fin de ellos"— fue llegar a una comprensión.

 

La verdadera religión no produce un efecto de bienestar general. La Biblia es la revelación de los caminos de Dios con respecto al hombre. Por la misma deberíamos "comprender". Si la práctica de nuestra religión no nos da entendimiento, entonces es algo que nos puede dañar y estaríamos mejor sin ella. Estoy seguro que no necesito enfatizar mucho este punto tan vital. Hay muchas cosas que podemos hacer que nos harían sentir mejor por un tiempo. Hay muchas maneras de olvidarnos, por un momento, de nuestros problemas. Algunos van al cine, otro van al bar o a la botella de whisky que guardan en su casa. Bajo su efecto e influencia se sienten mejor y más contentos; sus problemas no parecen tan agudos. Otros corren a los cultos, como si fuera Ciencia Cristiana, que es una basura filosófica, pero que a menudo hace sentir mejor a las personas. Hay muchas maneras de tener alivio momentáneo, pero la pregunta es: ¿Nos da entendimiento? ¿Nos ayuda realmente a comprender nuestro problema?

 

Ahora bien, este falso confort, puede también sentirse en la casa de Dios. Hay algunas personas que piensan que lo correcto en la casa de Dios es solamente cantar coros o cierta clase de himnos que llevan al punto de intoxicación. Realmente todo el servicio está hecho con tal fin. Uno llega a sentir una influencia emotiva y se siente mejor. El mundo hace esto. Hace cantar canciones cómicas, con las cuales, aunque por un momento, se sienten mejor. Todo esto puede ser del diablo, y la prueba está en ver si sólo nos hace sentir bien, o nos hace "comprender". "Comprendí" fue la experiencia del salmista.

 

Procuremos no olvidar nunca que, en primer lugar, el mensaje de la Biblia está dirigido a la mente, al entendimiento. No hay cosa más gratificante en el evangelio que esto. No solamente me proporciona una experiencia, sino que me permite entender la vida. Tengo conocimiento; tengo entendimiento. Sé. Puedo "dar razón" de la esperanza que está en mí. No sólo digo: "Habiendo sido ciego, ahora veo”, sin saber por qué; sino que puedo dar razón de la esperanza que está en mí. Gracias a Dios que el salmista fue al santuario de Dios y encontró una explicación. No recibió un consuelo temporáneo; no era como una inyección que a veces se da para mitigar el dolor momentáneamente, ni tampoco un tratamiento que no afectaría el problema en sí y que al pasar el efecto del mismo estaría como antes. Nada de esto. Habiendo comenzado a pensar correctamente en el Templo de Dios, fue a su casa y siguió pensando correctamente. ¡Y finalizó produciendo este Salmo!

 

¡Entendimiento! ¿Sabes en quién has creído? ¿Estás interesado en la doctrina cristiana? ¿Cuál es tu deseo primordial? ¿Es simplemente sentirte feliz o es saber la verdad? Es una de las preguntas más penetrantes que se les puede hacer a los creyentes. Dios no permita que nosotros sólo busquemos entretenimiento y que nuestros servicios religiosos sólo provean esto. Hablo deliberadamente, porque este peligro existe. Una vez tuve que hablar en una famosa Conferencia Bíblica. Estuve allí cuatro días y cada culto fue presentado con cuarenta minutos de música de varios tipos. En toda la conferencia no escuché la lectura de las Escrituras. Un amigo mío tuvo una experiencia similar en una famosa iglesia de otro continente. A la mañana siguiente, un número de personas fueron dedicadas a la Obra Misionera y luego se celebró la Santa Cena. Hubo dos himnos cantados por el coro, tres solos y una muy breve oración. No se leyeron las Escrituras para nada. Esa iglesia es reconocida como una iglesia evangélica. No se obtiene entendimiento de esta forma, con entretenimiento musical, y sacrificando la lectura y la exposición de la Palabra. Esta es una parodia de la enseñanza bíblica acerca de la Iglesia. "Comprendí". Es porque muchos no entienden que siempre están quejándose y refunfuñando; y es por esta razón que muchos no tienen un verdadero entendimiento de los tiempos en que vivimos.