En BOLETÍN SEMANAL
​Una buena razón para estar cerca de Dios es contemplar el fin de aquellos que no lo están. Notaremos que menciona esto primero, y creo que lo hace porque todavía está pensando en términos de su experiencia. Realmente fueron estas personas impías quienes le hicieron extraviar. Está atento para protegerse y no caer nuevamente en esa trampa. Sabe, al enfrentarse con el futuro, que el mundo no va a cambiar. Los impíos seguirán siendo como antes: "Los ojos se le saltan de gordura”. Todo podrá parecer maravilloso y excelente para ellos, pero él nunca caerá otra vez en esa trampa. Por eso dice primero: "Los que se alejan de ti, perecerán: Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta". Dios lo ha hecho en el pasado; lo hará también en el futuro.

​Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras.  Salmo 73
 
Hemos visto todo esto en detalle. El salmista lo ha tratado minuciosamente. «Los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer. ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores”. «Comprendí el fin de ellos”. Esto es sólo un resumen histórico. Ha sucedido en el mundo antes y después del diluvio, en Sodoma y Gomorra y en otros eventos similares de la historia. ¡Qué ridículo parecía Abraham, andando por las montañas con sus ovejas, en contraste con la situación próspera de Lot en las ciudades del valle, con sus vicios e inmoralidad. Bien se podría haber preguntado: ¿Vale la pena ser piadoso? Pero también podría haber dicho: «Los que se alejan de ti, perecerán; tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta”. Esta es la larga historia del Antiguo Testamento expresada aquí tan sencillamente: «Los que se alejan de ti, perecerán”. Si basamos nuestro concepto de la vida en lo que dicen los diarios bien podríamos pensar que el mundo no-cristiano lo está pasando maravillosamente con sus relucientes ganancias, sus pompas, glorias y riquezas. Pero no interesa cuál es la prosperidad temporal del impío; aunque en este momento todas las circunstancias demuestren lo contrario, es una verdad ineludible que aquellos que están lejos de Dios morirán. «Los molinos de Dios muelen despacio”, muy despacio, y a veces pensamos que no se mueven en absoluto, «sin embargo muelen muy fino». Este es el mensaje de la Biblia desde el principio hasta el fin. Esto es lo que significa la vida de fe. Todos somos llamados a mirar la vida de la misma forma en que los grandes héroes mencionados en Hebreos 11 lo hicieron. Tenemos que hacer lo que hizo Moisés. Tenemos que tener por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; tenemos que darnos cuenta de lo que es este mundo y su vida; tenemos que verlo bajo condenación, bajo la ira de Dios; tenemos que ver el castigo que muy ciertamente vendrá sobre él. Todo se perderá, todo pasará. Tenemos que darnos cuenta, por lo tanto, de su vanidad, de su vacío, de su nada. Luego nos propondremos, como lo hizo este hombre, quedarnos cerca de Dios. El mundo y sus obras perecerán: «cambio y decadencia veo en mi alrededor; polilla y herrumbre hay en la misma trama de lo más resplandeciente, en las más excelentes ganancias que el mundo pueda ofrecer. Tenemos que entender que nos estamos moviendo constantemente hacia el gran tribunal, el fin del mundo, el juicio final. «Los que se alejan de ti, perecerán”.

¿Hemos entendido esto? ¿Alabamos a Dios de mala gana? ¿Al enfrentar el futuro, dudamos en seguir con la vida cristiana? ¿Estamos en alguna manera confundidos al mirar a nuestro alrededor y ver a otros que parecen tener lo mejor de todo, a personas que nunca van a adorar a Dios y sin embargo parece que nada les va mal? ¿Es verdad la Biblia?

Necesitamos aprender la lección que le fue enseñada a un granjero por un anciano pastor en Norteamérica. Este granjero decidió, un verano particularmente lluvioso, que cosecharía su siembra un día domingo. El anciano pastor le aconsejó a él y a otros que no lo hicieran. Pero este hombre decidió que lo haría y se maravilló de la cosecha al ver que sus graneros estaban repletos. Cuando el granjero se encontró con el anciano pastor, le dijo que su predicación estaba equivocada. «Calamidad repentina no me vino», dijo; «mis graneros no se quemaron; Dios no ha matado a ninguno de mis hijos ni me ha quitado a mi mujer. Sin embargo, he hecho lo que usted siempre me aconsejó que no haga por las consecuencias que me acarrearía. Pero nada ha sucedido. ¿Qué ocurre con su predicación ahora?» El anciano pastor miró al granjero y le respondió: «Dios no siempre ajusta sus cuentas en el otoño». No siempre lo hace al instante. Pero tan cierto como que estamos aquí los dos en este mundo es el mensaje de la Biblia: «Los que se alejan de ti, perecerán”. No hay nada más para ellos. Podrá llevar mucho tiempo, y las apariencias quizá demuestren lo contrario, pero es cierto y es seguro. No hay otro evangelio aparte de éste. ¿Cuál es el mensaje del evangelio?.

«Huid de la ira venidera», y si no hay «ira» no hay necesidad de salvación. Esta es la primera razón de su determinación. No tengo interés en un evangelio que descarta el miedo al infierno. Hay personas maravillosas que dicen no tener interés ni en el infierno ni en el cielo, sino que creen en hacer el bien por el hecho en sí mismo. Sin embargo, la Biblia nos advierte sobre el infierno, y nos muestra la gloria del cielo.

La segunda razón es más positiva. Aquí, el salmista lo expresa en términos del carácter de Dios. «Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien. He puesto en Jehová el Señor mi esperanza”. El ha resuelto estar cerca de Dios y seguir viviendo tan cerca de Dios como sea posible. ¿Por qué? Porque Dios es bueno, por el carácter de Dios.

Aquí, nuevamente, nos sentimos culpables porque este elemento tiene tan poco lugar en nuestra vida religiosa y en nuestra adoración. Si tan sólo nos diésemos cuenta del verdadero carácter de Dios no habría en este mundo algo que nos atrapara más que el estar en la presencia de Dios. Deseamos estar en la presencia de personas que nos gustan y a quienes amamos. Nos gusta conocer y estar en presencia de personas que son consideradas famosas por diversos motivos y razones. Y sin embargo qué poco dispuestos estamos a pasar nuestro tiempo en la presencia de Dios. Qué dispuestos estamos a pensar de Dios como el simple distribuidor de bendiciones, y cuan tardos en darnos cuenta de la gloria de estar en su presencia. ¡El Señor Dios, el Señor Jehová! Así es como este hombre lo llama. Está enfatizando la soberanía de Dios, la inalterable grandeza y majestad de Dios. E1 Señor Dios Todopoderoso, el Creador de los cielos y de la tierra, el Dios que existe por sí mismo, el eterno Dios, el Absoluto, el Sempiterno Dios, es a Él ante quien podemos acercarnos.   

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