Los deberes de los hijos
El fracaso de autoridad que vemos en nuestra época es pasmoso. Algo que no debemos pasar por alto es que este fracaso tiene un impacto destructor sobre la juventud. Aunque sus efectos son numerosos, el daño que sufren los jóvenes que rechazan la autoridad de sus padres es quizá, el más desalentador y destructivo. Dicho simplemente, rechazar la autoridad paternal devasta a la joven generación y la sitúa en una senda de fracaso, sufrimiento y, por último, el juicio de Dios.
Hollywood retrata a los hijos como sabios y a los padres como estúpidos, por lo que los hijos deciden obedecer sólo lo que les da la gana. Mucha de la publicidad moderna nos dice que parecer joven es mejor que ser maduros. Y prácticamente todos los medios y en todos los entornos, nuestra cultura nos incita a cuestionar todo lo que representa autoridad. Por dondequiera que vaya, el niño se encontrará con alguien presto a decirle que, sencillamente, haga lo que a él le parezca bien.
A Dios gracias, él no nos ha dejado en la oscuridad en lo que respecta a los deberes de los hijos y las hijas. Con claridad cristalina, ha usado un lenguaje sencillo para explicar cómo deben sortear los campos minados de la autoridad en la vida familiar. Cuando su impulso interior es rechazar la autoridad de los padres, el Señor se hace presente con sus palabras estabilizadoras y su Espíritu para rescatarlos de la senda que los conduce a la destrucción. Dios promete bendecirles cuando honran a su padre y a su madre. Recompensa con abundancia a los hijos y las hijas que andan en sus caminos, endereza sus pasos y bendice sus ocupaciones piadosas. Causa que les vaya bien espiritualmente. Este capítulo explica todas estas cosas.
Padres, ¿estáis creando una cultura de honra y obediencia en el hogar? Dios quiera que todo hijo y todo padre que lee estas palabras comprenda qué bendición es el que los hijos les honren y obedezcan. Joven, ¿todo te va bien? ¿Honras a tus padres y a otras autoridades bíblicas? ¿Obedeces? Si no te va bien, no busques la respuesta en algún lugar equivocado. A menudo la respuesta es más clara y sencilla de lo que te imaginas.
—Scott Brown
Ropa modesta
¿Debería tu familia o tu iglesia tener un código sobre la manera de vestir? En realidad esta pregunta es retórica porque todos ya tienen su propio código. Las siguientes preguntas serían más apropiadas. Primero, ¿cuál es su código en cuanto a su manera de vestir? Y segundo, ¿cuál es el origen de ese código?
Tenemos que reconocer una realidad innegable: Un código sobre la manera de vestir surge de su cultura, es creado por su propia conciencia, impulsado por preferencias personales o gobernado por la Palabra de Dios. Por esto es que dichos códigos son zonas de batalla para el reino de las tinieblas y el reino de luz, ya que nos vestimos para agradar a Dios, a nosotros mismos o a los demás. Tenemos que reconocer que la manera cómo nos vestimos nos pondrá en el fuego cruzado de balas provenientes de la cultura, la conciencia, nuestras preferencias y la Palabra de Dios.
El tema de la modestia nos lleva también a la cuestión de la libertad cristiana, un tema muy incomprendido. En el mundo cristiano de hoy, “libertad” incluye quitarse la mayor parte de la ropa en la playa. ¿Es así como la Biblia define libertad? Hoy, algunos creen que libertad cristiana es que las niñas se vistan como varones y los varones se vistan como niñas. ¿Es ésta una comprensión correcta de la libertad cristiana?
Cuando hablamos de ropa y modestia, estamos hablando de algo terrenal que es indicativo de algo espiritual. La ropa y la modestia son “tipos”. Según lo encontramos en las Escrituras; un tipo es un símbolo representativo de algo figurado. Así como la adopción de un niño acá en la tierra es una figura de nuestra adopción espiritual en el cielo como hijos e hijas de Dios, la ropa es una figura de la salvación. Así como Dios vistió a Adán y Eva en el jardín, viste a sus hijos e hijas con su justificación.
Por lo tanto, la ropa tiene gran significado, demostrando la gloria del evangelio para cubrir nuestra desnudez espiritual y significar que somos un pueblo santo apartado, cambiados por Dios desde el corazón. Por esto, podemos decir con el profeta Isaías: “Mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia” (Is. 61:10). ¿Son las Escrituras suficientes para hablar de nuestras determinaciones sobre la ropa que vestimos? La respuesta de los autores en este capítulo es Sí.
—Scott Brown
Consejos para la juventud
¿Prefieres que se te advierta de un desastre que va a ocurrir con antelación o cuando ya es demasiado tarde? Todos nosotros preferiríamos una advertencia previa. ¿Por qué? Porque si se detecta el problema con tiempo, entonces se evita gran parte de los daños. El consejo que se toma en cuenta en la juventud aporta beneficios en el futuro lejano.
Las personas jóvenes necesitan consejo en la juventud, mientras se preparan para la edad adulta en un mundo caído. Dios debe amar a las personas jóvenes mucho porque definió y ordenó una metodología completa para su cuidado. Entregó instrucciones detalladas a los padres para que enseñasen a sus jóvenes. Mandó a las personas mayores en la Iglesia para que enseñasen a los más jóvenes (Tit. 2:2-5); les dio padres y madres, hermanos y hermanas espirituales en la Iglesia (1 Ti. 5:1-2); les dio pastores que saben cómo gobernar bien sus propias casas para que les enseñen la Palabra de Dios (1 Tim. 3:1-5) y mandó a los padres a criarlos “en disciplina y amonestación del Señor” (Ef. 6:4).
La Biblia afirma que los hijos son como las flechas que un guerrero le lanza a sus enemigos (Sal. 127:4). Hay dos personajes en este versículo: El guerrero (el padre) y la flecha (los hijos). Los hijos son flechas que se lanzan al mundo con el propósito de darle gloria a Dios en la tierra. Prosperan. Les va bien. Disfrutan de la vida. Las flechas dan en el blanco y el resultado es un efecto dominó: La verdad y el amor crecen alrededor de ellos y el mundo puede vislumbrar algo de la naturaleza de Dios.
En este capítulo, encontrarás consejos prácticos y sabiduría bíblica para los jóvenes. Estos autores tratan con casi todas las áreas importantes de la vida, bosquejando los pecados particulares y las tentaciones con las cuales los muchachos y las muchachas se enfrentarán a medida que cumplen con la visión bíblica de la masculinidad y la feminidad. Son santos con experiencia y conocimiento. El consejo que las personas jóvenes necesitan hoy, no es diferente al que necesitaban los jóvenes del pasado. A pesar de los cambios tecnológicos, no hay nada acerca del corazón de los jóvenes que haya cambiado desde que estos hombres escribieron estas líneas.
—Scott Brown